Not long ago I read the “review” by a group of feminists about Duro de pelar (HarperCollins), the latest novel by Roberto Vaquero, and I could only think of one thing in that instant: softies, abstain. Because the hard part of this story is not only the protagonist’s resilience, but the bluntness with which a part of society that we know exists is presented, even though many insist on ignoring it.
The work of Roberto Vaquero follows Juan, a 25-year-old who works as a security guard during Madrid’s stormy night. The hyper-sexualization of society, drug addiction, and degeneration as a whole are some of the themes the author tends to expose in his books — we already saw this in his controversial Nostalgia—, this time with the brilliant addition that it is told through a thriller that keeps the pace and tension throughout.
Tanto para los que desconocemos ese mundo como para aquellos a quienes les sea más familiar, resulta especialmente interesante la forma en la que la novela consigue sumergirte en él sin adornos, partiendo, ni más ni menos, de las vivencias de su creador. Este aspecto es, sin duda, uno de sus mayores atractivos, pues casi la totalidad de los personajes están inspirados en personas reales y, como no podía ser de otra manera, presentan luces y sombras —excepto, quizá, su protagonista, quien aparece como un faro de luz entre tanta oscuridad—.
Y es precisamente aquí donde radica uno de los puntos fuertes de la obra: la evidente huida del autor de la categorización de ciertos sectores de la sociedad como “seres de luz”. Muchos personajes femeninos aparecen como un fiel reflejo de esa decadencia que tan bien se evidencia en el mundo de la noche, pero tantos otros como símbolos de la España buena, la deseable: mujeres fuertes, disciplinadas y valientes que no están dispuestas a que su país se corrompa todavía más y que adoptan un rol activo en el desarrollo de los acontecimientos. Y, de la misma manera, los personajes masculinos: unos tan nocivos y otros tan admirables, pero esto no parece ser tan políticamente incorrecto.
No me sorprende leer a ciertos sectores del feminismo convertir todo en una guerra de sexos, pero sí llama mi atención la manera en que algunas mal llamadas reseñas, como la que mencionaba al principio, tratan de ideologizar la representación de las mujeres (así, en general, como si fuesen todas un ente homogéneo) en cada escrito que se les presenta.
No es el único asunto polémico que Vaquero se atreve a tratar. La inseguridad producto de la inmigración masiva ocupa un papel central en la novela, al calor de una trama que te mantiene en vilo y con la que el escritor logra despertar en el lector una profunda indignación ante un paradigma que, por desgracia, va más allá de lo ficticio. En este sentido, merece la pena detenerse en aquellos personajes que se dejan arrastrar por sus impulsos y convierten la búsqueda de justicia en una obsesión personal, frente a los que, una vez más, Juan actúa como contrapeso racional. El humor, tan característico del autor, aligera el relato y consigue arrancar más de una carcajada, si bien detrás de todo ello subyace una intención mucho más seria: la denuncia social. Nada parece estar escrito al azar y cada línea responde a un propósito. Porque el valor de este escrito no reside únicamente en lo entretenido de su historia, sino en la crítica que se articula a través de ella y en el retrato de la España que nos está quedando. Quizá esté de moda la tibieza, pero la literatura que deja huella rara vez teme incomodar. Siendo claros: si deseas leer una novela blanca y plana, quizá Duro de pelar no sea lo que busques. Si, por el contrario, quieres adentrarte en una historia en la que se hable de realidades que nadie se atreve a abordar y que, además, te enganche de principio a fin, esta es tu lectura. Así pues, me reafirmo en mis palabras: no es país para blandos. Para los demás, no puedo sino recomendar que le deis una oportunidad.
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Author: Roberto Vaquero. Title: Duro de pelar. Publisher: HarperCollins. Available at: Todos tus libros.